Agua

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Barrick ha desarrollado un sistema de monitoreo de calidad y cantidad de agua

Imagen foto_00000012Pascua-Lama se ubica en la cordillera de Los Andes, en la frontera de Chile con Argentina. La precipitación de nieve es la principal fuente de generación de las aguas que alimentan los ríos.

Las aguas en las cabeceras del río Estrecho, en Chile, y Turbio-Canito, en Argentina, tienen naturalmente un alto nivel de acidez y metales pesados, producto de la composición química y mineralógica del área. Este proceso se denomina drenaje ácido de rocas (DAR). La nieve derretida se infiltra en el subsuelo y entra en contacto con los minerales de las rocas (hierro, cobre, aluminio, manganeso y zinc) y sales, que hacen que el agua se acidifique en forma natural. De esta forma, la calidad natural del agua en las nacientes de los ríos Estrecho y Turbio no es apta para el riego o el consumo.

Imagen foto_00000013Durante los últimos años, el caudal del río Huasco, en la Región de Atacama, en Chile, se ha visto disminuido por las bajas precipitaciones de nieve en la zona, principalmente producto del fenómeno de La Niña.

De acuerdo a los compromisos asumidos en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), de Chile, Pascua-Lama sólo extraerá un máximo de 42 litros por segundo (l/s), tanto en la construcción como en la operación de la mina.

La estación de monitoreo Los Algodones de la Dirección General de Aguas (DGA), ubicada a la entrada del embalse Santa Juana, en Vallenar, indica que el caudal promedio del río Huasco entre 2008 y 2012 fue de 2.610 litros por segundo (l/s). De los derechos de agua aprobados, Pascua-Lama ha utilizado, en promedio, 5,3 l/s por año, entre el 2009 -cuando se inició la construcción- y el 2013. Es decir, un 0,2% del agua disponible de la cuenca.

De acuerdo al Centro del Agua para Zonas Áridas y Semiáridas de América Latina y El Caribe (Cazalac), los derechos de agua de Pascua-Lama equivalen al 0,9% del agua disponible en la cuenca del río Huasco, mientras que la actividad agrícola utiliza cerca del 70%.

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Imagen foto_00000011Barrick ha desarrollado un sistema de monitoreo de calidad y cantidad de agua. Su objetivo es la detección de eventuales cambios en el recurso hídrico, para determinar si se trata de variaciones naturales o no. Los resultados del monitoreo se comparan con niveles de alerta de calidad. En caso de detectarse variaciones, se aplican planes de respuesta inmediata para identificar la causa y solucionarla.

En el lado chileno del proyecto, la calidad del agua fuera de Pascua-Lama es monitoreada hasta la cola del embalse Santa Juana. En el argentino, es monitoreada hasta más de 100 kilómetros aguas arriba de la comunidad más cercana.

En ambos países, también son tratadas antes de devolverlas a su curso natural. Una vez que comience la operación, las aguas serán reutilizadas en el proceso de producción o, en Argentina, enviadas al dique de colas (tranque de relaves).

En Pascua, el lado chileno del proyecto, existen 48 puntos de monitoreo (36 estaciones de agua superficial y 12 estaciones de agua subterránea), distribuidos en alrededor de 223 kilómetros:

- Subcuenca Estrecho/Chollay

- Subcuenca El Toro/Tres Quebradas

- Subcuenca Potrerillos

- Subcuenca de El Carmen

- Río de El Tránsito/Huasco

Se monitorean 45 parámetros, incluyendo indicadores de drenaje ácido natural de rocas (pH, sulfatos y minerales), de aguas servidas (coliformes fecales) y otros parámetros de referencia.  También hay 8 estaciones meteorológicas (3 en línea para la autoridad), que permiten proyectar las condiciones climáticas.

También se realizan monitoreos participativos de agua con las comunidades desde el punto de vista técnico y social.