Pascua-Lama

Dos trabajadores se casaron ante 3000 mineros en el proyecto Pascua-Lama

12/03/2012

La imagen quedará guardada en miles de memorias y a miles de metros de altura. Un acontecimiento histórico ocurrió hoy en el proyecto minero Pascua Lama, el primero binacional del mundo. Dos trabajadores se casaron el mediodía del sábado en el salón principal del campamento Los Amarillos, ubicado a más de 4000 metros de altura, ante los ojos de 3000 mineros, familiares y amigos.

Imagen foto_00000001

Se trata de Sabrina Oribe, de 30 años, y Luciano Vedia, de 28, que dieron el sí ante la titular de la delegación Rodeo del Registro Civil sanjuanino, Nieves Quilpatay, vecina de la familia del novio, a quien conoce desde la infancia del pueblo Angualasto, de donde es oriundo.

La conmovedora fiesta comenzó con la ceremonia civil a las 12.30 en un pequeño escenario montado para la ocasión y luego los novios bailaron el vals con los testigos, todos ellos compañeros de trabajo, familiares y amigos.

El salón principal del campamento se vistió de fiesta, con todas las mesas y sillas de blanco, y los 3000 invitados disfrutaron de un menú especial que contó con una entrada de fiambres, un primer plato de pollo relleno con papas bravas y, de postre, mouse de chocolate y dulce de leche, con láminas de mantecol.

Los novios, visiblemente emocionados, recorrieron el inmenso salón para sacarse fotos con todos los invitados y las compañeras de Sabrina, con lágrimas en los ojos, cumplieron con el ritual de tirarle arroz a la novia. Luego se entregaron los souvenirs para los invitados y se sirvió una torta de bodas, de 200 kilos, para los miles de trabajadores que hicieron un parate en su labor diaria para celebrar la boda.

"Nunca dejamos de confiar en lo que queríamos. Habíamos soñado con casarnos aquí, en Lama, y contamos con el apoyo de mucha gente para que este sueño se hiciera realidad", dijo Sabrina a todos sus invitados, después de bailar el vals. Luciano también agradeció por la fiesta, especialmente a sus hermanos y primos, que lo acompañaron en la boda.

La historia de amor
Sabrina, oriunda de Tucumán, y Luciano, de la localidad sanjuanina de Angualasto, se conocieron el 2 de julio de 2010 en la empresa Barrick. El trabaja en topografía y ella en administración. Después de mucha insistencia –con múltiples excusas para verla de por medio-, Luciano logró conquistarla. Y el amor creció rápido: seis meses después le propuso casamiento.

Pero lo llamativo de la historia comenzó después, cuando Sabrina eligió el lugar. "Cuando le pedí que eligiera dónde, era por si quería hacerlo en Tucumán o en San Juan, pero nunca me imaginé que se le ocurriría acá en Lama", relató Luciano. "Y agarré vuelo yo también. Me gustó la idea, es algo loco, raro, algo que vivís una sola vez en la vida y no te olvidás más".

La idea, aunque algo extraña, de inmediato sumó la aceptación de los jefes y compañeros de los novios. Y se convirtió en el principal tema de conversación en la mina. Ambos reconocieron que aunque para muchos no sea atractiva la idea de casarse en el lugar de trabajo, ellos sienten que Lama es un segundo hogar; a veces más un primero que un segundo. "Llega un punto en que extrañás estar acá, y nosotros nos sentimos bien, cómodos, bien tratados, todo eso creo que nos animó", confiesan.

Después de tanta espera e innumerables preparativos, Luciano y Sabrina cumplieron su sueño. Y continuarán celebrándolo en su luna de miel esta semana en Mar del Plata. La boda, inolvidable para ellos, también quedará guardada en la memoria de los miles de trabajadores que pudieron compartirla.