Historia del Proyecto

Historia del Proyecto

El primer registro de actividades de exploración minera en la zona es de 1977.

En ese año, los geólogos de Compañía Minera San José, filial de St. Joe Minerals, recolectaron muestras geoquímicas de la superficie y llevaron a cabo mediciones geofísicas. Durante la década de los '80, las exploraciones continuaron y en 1987 la compañía australiana Bond Gold International adquirió Compañía Minera San José, pero luego de dos años todos estos activos pasaron a manos de la compañía canadiense LAC Minerals.

El programa de exploraciones continuó y en 1993 LAC Minerals comenzó estudios de línea de base ambiental y factibilidad. En 1994, Barrick adquirió los activos de LAC Minerals. En ese entonces, el yacimiento era relativamente pequeño, con menos de 2 millones de onzas de oro y confinado al territorio chileno. Sin embargo, durante los años '90 la empresa continuó con el programa de exploraciones, extendiéndolo a territorio argentino y aumentando las reservas hasta que, a fines de la década, llegó a ser uno de los proyectos de oro más grandes del mundo. Fue entonces cuando se le llamó Pascua-Lama, para reconocer así su carácter binacional.

El Tratado de Integración y Complementación Minera, celebrado entre Chile y Argentina en diciembre de 1997, y ratificado por ley nacional por ambos gobiernos en el 2000, fijó el marco legal para el desarrollo de la minería a través de la frontera.

En agosto de 2004 ambos países firmaron el Protocolo Adicional Específico al Tratado de Integración y Complementación Minera para el Proyecto Pascua-Lama, que define el área donde son aplicables sus disposiciones, conocida como Área de Operaciones o Área de Protocolo. Según establecen estas bases, en cada país se habilitará un puesto de control fronterizo para acceder a esas zonas.

En 2001, las autoridades chilenas aprobaron el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que presentó Barrick, pero debido a condiciones externas la iniciativa se postergó hasta 2004, cuando se retomó la idea de desarrollarla. Hubo algunas modificaciones y, por lo mismo, se presentó un nuevo EIA, que fue aprobado en Chile a mediados de febrero de 2006, de acuerdo con la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) 024/2006.

En tanto, las autoridades argentinas aprobaron el 5 de diciembre de 2006 el Informe de Impacto Ambiental (IIA).