Chile

Resumen Presentación de RSE, Rod Jiménez

07/04/2007

La visión de Barrick es ser la mejor compañía productora de oro del mundo a través de la exploración, adquisición, desarrollo y producción de reservas de oro de calidad de manera segura, rentable y socialmente responsable.

Esto explica el permanente interés de la empresa por buscar socios, tanto del sector público como del privado, con los que forjar alianzas o asociaciones que apunten a potenciar los distintos ámbitos que componen la concepción de minería responsable de la compañía, desde la gestión ambiental hasta el desarrollo de programas y políticas para impulsar el desarrollo social de las comunidades vecinas. En este sentido, y sólo por mencionar algunos de los casos más destacados, la compañía trabaja en conjunto con o sometiéndose a los criterios de responsabilidad que establecen organizaciones como Business for Social Responsibility, Clinton Global Initiative, Global Compact de la ONU, Extractive Industry Transparency Initiative (EITI), Dow Jones Sustainability Indexes, Global Business Coalition on HIV/AIDS, Tubercolosis and Malaria (GBC), Transparency International (Canadá), International Cyanide Management Institute e International Network for Acid Prevention.


Para Barrick, la responsabilidad social empresarial (RSE) es un compromiso de largo plazo alineado con la estrategia de la compañía: supone un interés permanente por hacer una diferencia positiva en las comunidades, sabemos que nuestra tarjeta de presentación es el comportamiento responsable y estamos conscientes de que con lineamientos claros de responsabilidad es como ganamos la confianza de todos los interlocutores, internos y externos[1].


Sabemos también que las definiciones genéricas sobre la RSE se diluyen en múltiples demandas y esfuerzos dispersos que no maximizan el potencial de impacto positivo que tiene la presencia de nuestra actividad minera en los entornos humanos vecinos. En el ámbito del desarrollo social y económico, por ejemplo, el interés de la compañía no es reemplazar el papel que naturalmente le corresponde al Estado; se trata de una función que busca ayudar al desarrollo sustentable desde el sector privado: cuado ese sea el caso tiene que trabajar en armonía, sólo como un buen complemento, con las iniciativas que emanen desde las reparticiones públicas destinadas a ese objetivo. Vemos ese como nuestro mayor espacio natural de acción en la RSE.




Es en el contexto conceptual anterior que nuestra empresa adhiere a la definición de RSE que propone el Banco Mundial (BM). Tanto así, que ha sido incorporada a las guías de desarrollo sustentable e interacción social de Barrick en todo el mundo. Y afirma: "La responsabilidad social empresarial es el compromiso de las empresas para contribuir al desarrollo económico sustentable, trabajando con los empleados, sus familias, la comunidad local y la sociedad en general para mejorar su calidad de vida, de manera tal que sea provechosa tanto para el negocio como para el desarrollo mismo"[2].


Barrick entiende su objetivo estratégico como crear valor en el ámbito de una organización de alto desempeño que opera en el marco de su concepción de minería responsable. Esto significa también, de manera especial, que entendemos que los lineamientos y decisiones que tomemos en materia de RSE tienen que apuntar a crear shared value, una suerte de sociedad en la que tanto la empresa como los stakeholders se benefician mutuamente de la actividad minera responsable. Esto considera la obtención de resultados medibles en las distintas etapas que tienen todos los proyectos mineros, desde la preconstrucción hasta el cierre, así como asegurarnos de que el impacto positivo de nuestra actividad en los cuerpos sociales vecinos de nuestros proyectos y operaciones perdure una vez que se haya acabado nuestra actividad extractiva. Se trata, en definitiva, de contribuir a la generación de bases sustentables para la generación de riqueza que estén necesariamente ligadas a la existencia de nuestra actividad minera. Eso, entre otros factores, supone monitorear los recursos humanos, la infraestructura, las características de las demandas locales y el apoyo de las autoridades a los emprendimientos.


Lo anterior se concreta en tres grandes ejes de acción comunitaria, dos de los cuales son justamente los que hemos querido destacar en nuestra participación en esta edición de la conferencia anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre responsabilidad social empresarial: los programas de capacitación para potenciales proveedores locales y los programas integrales de desarrollo. No quiero dejar sin mencionar, sin embargo, el tercer eje, que está constituido por los programas de generación de empleo propiamente tales en los ámbitos locales. La idea, en ese ámbito, es capacitar a los habitantes de las comunidades vecinas para que estén en condiciones de postular a los distintos puestos de la compañía. En Perú, por ejemplo, casi el 98% de los empleados son peruanos; además, sobre la base de nuestra experiencia con proyectos mineros en la región, por cada empleo directo que genera la actividad minera se producen entre 2,5 y 3 puestos indirectos.


Nuestros Programas de Desarrollo de Proveedores Locales


En una primera fase, los programas de desarrollo de potenciales proveedores locales de bienes y servicios que desarrollamos en América del Sur se concentran en definir las necesidades del proyecto minero que se iniciará en una zona determinada. Sobre la base de este diagnóstico se identifican los eventuales proveedores que están en condiciones inmediatas de trabajar respondiendo a las necesidades y estándares de la compañía, así como las carencias más evidentes para constituirse como un proveedor con potencial de desarrollo comercial con Barrick. Después, aunque en la misma fase de desarrollo, las capacitaciones para la elaboración de planes de negocios y para la constitución y administración de pequeñas y medianas empresas son aspectos fundamentales, la piedra angular de la relación de la compañía con los emprendedores de comunidades vecinas. Todo este trabajo, como dije más arriba, se empieza a realizar incluso antes de la construcción y operación de nuestras minas. Y en algunos casos, incluso, esto se puede extender por años.


Durante la segunda etapa de la implementación de nuestros programas de desarrollo de proveedores locales se realizan, como dije, múltiples tipos de capacitaciones para la creación y gestión de unidades locales de negocios. Pero, además, se considera el cofinanciamiento, a través de fondos de desarrollo productivos, de iniciativas de negocio, así como la asistencia técnica, incluso legal, para la constitución de empresas locales y la entrega de las herramientas necesarias para postular a fuentes de financiamiento público y privadas destinadas a la constitución de empresas locales (ya se trate de micro, pequeñas o medianas fuentes sustentables para la producción de bienes y la entrega de servicios de calidad). Finalmente, aquellos que, como resultado de su esfuerzo y del apoyo de la empresa, cumplan con los requisitos y estándares de la compañía, son certificados por Barrick como potenciales proveedores. Este trabajo, en muchos casos, se lleva a cabo en alianza con terceros públicos y/o privados que actúan como entes certificadores o que se encargan de impartir, en el marco de programas de Barrick, las capacitaciones, ya sea total o parcialmente. Insisto en que el objetivo, en estos casos, es ayudar a generar capacidad productiva sustentable, es decir, que pueda maximizar para su beneficio la eventual llegada a la misma zona de nuevas inversiones no necesariamente ligadas a Barrick ni tampoco al ámbito minero.


Desde 2005 hasta la fecha, como parte del proyecto minero binacional Pascua-Lama, en la frontera entre Chile y Argentina, se ha capacitado a más de 630 personas. Además, en el marco de esta misma iniciativa, que -vuelvo a destacar- aún se encuentra en etapa de preconstrucción, ya se han realizado negocios con casi 198 proveedores locales. En 2006, por ejemplo, hubo un aumento de 65% de empresas locales que entregaron servicios respecto a 2005. Junto con esto, la compañía apoyó la creación de un centro microempresarial en conjunto con el municipio de Alto del Carmen y cofinancia en los municipios de la Provincia del Huasco, en el lado chileno del proyecto, los denominados Fondepro (Fondos de Desarrollo Productivo). Y para ilustrar con algunos montos, por ejemplo, en las minas de Barrick en Perú, Lagunas Norte y Pierina, se invirtieron más de US$ 143 millones en compras de bienes y servicios regionales durante 2006. Asimismo, la mina Veladero, en la provincia argentina de San Juan, ya ha gastado más de US$ 400 millones en bienes y servicios, y trabaja con unas mil empresas locales.


El programa de proveedores locales, en definitiva, responde a cada uno de los elementos centrales de la definición estratégica de Barrick, misma a la que, a su vez, están alineadas las políticas de RSE: a) Interdependencia: es una muestra de cómo impacta nuestra actividad en la capacidad productiva local y contribuye a reforzar la valoración local positiva de nuestra presencia; b) Priorización del desarrollo sustentable y cadenas de valor: ayuda a la formación de micro, pequeñas y medianas empresas locales con las herramientas necesarias para proveer bienes y servicios a otras industrias no necesariamente mineras y más allá de la presencia activa de Barrick; c) Mirada de largo plazo: tiene una clara visión de futuro. El fin es que la capacidad productiva instalada perdure y crezca; d) Monitoreo del entorno: especialmente diseñado para aprovechar sinergias con otros actores, ya sean de la industria minera, de otros sectores privados o del ámbito público (por ejemplo, capacitaciones en planes de negocios y financiamiento de proyectos).


Nuestros Proyectos Integrales de Desarrollo Social


En los Proyectos Integrales de Desarrollo Social de Barrick se combinan distintos ejes de trabajo para construir, junto a las comunidades vecinas de nuestros proyectos y operaciones en América del Sur, unidades productivas sustentables, es decir, que sigan beneficiando a la comunidad una vez que haya finalizado la presencia activa de la compañía en la zona. En este tipo de proyectos se consideran elementos básicos de la zona como el agua, la flora, la fauna y, obviamente, los habitantes de las comunidades. Asimismo, se toman en consideración los patrones productivos locales, lo que favorece el desarrollo en forma natural. El objetivo es avanzar en las tres variables del desarrollo sustentable que tomamos en cuenta: social, económica y ambiental.


El modelo de Barrick para los proyectos integrales de desarrollo social considera, además, la entrega a la comunidad de asesorías especializadas para el emprendimiento de procesos productivos y para la mejora de procesos productivos que ya estén en marcha, así como el aporte de recursos tecnológicos y el apoyo para el desarrollo de actividades de comercialización, incluyendo incluso, en sus etapas finales, la exportación a grandes centros urbanos nacionales o del extranjero, como ya ocurre en Argentina y estamos pronto a realizar en Perú.


En esta ocasión quisiera concentrarme en dos ejemplos, que son proyectos integrales que estamos implementando exitosamente en Perú y Argentina, dos de los tres países en Sudamérica en los que tenemos presencia con operaciones o proyectos mineros. El primero es el proyecto integral Cuncashca, ubicado en las inmediaciones de la mina Pierina, en Huaraz, Perú. Allí, en la sierra peruana, lo que hemos hecho es implementar un plan multidimensional que fue desarrollado por etapas. Se inició con la construcción de canales de regadío, la instalación de tierra para pastos de cultivo y la mejora genética del ganado productor de leche. Además, se instalaron corrales para los animales y plantas de producción de lácteos. A esto se agregó un extenso programa de capacitación para la comunidad en el cuidado y producción de leche y derivados lácteos, así como para la comercialización de lo producido en comunidades del área y centros urbanos.


Nos enorgullece que en 2006 el proyecto Cuncashca recibiera el Premio a la Excelencia en Responsabilidad Social y Corporativa otorgado conjuntamente por la Asociación de Exportadores y Manufactureros de Canadá y la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional. Ese reconocimiento fue, sin duda, una noticia muy gratificante para esta compañía.


Algo similar, aunque obviamente ajustado a las particularidades del país y la provincia, tiene lugar en Argentina, más concretamente en la Provincia de San Juan, con el trabajo realizado en conjunto con la comunidad en la Cooperativa El Porvenir. Se trata de una organización integrada por ex alumnos de la Escuela Aerotécnica de Iglesia -uno de los departamentos de la provincia- con los que se realizó un proceso de diagnóstico que mostró la necesidad de capacitación y asesoría especializada. Del mismo modo, se trabajó en la mejora de los canales de regadío y en la planificación y diversificación de sus cultivos, para lo que ayudó también la entrega de recursos tecnológicos. Actualmente, sus integrantes comercializan sus productos a través de convenios con empresas exportadoras agroindustriales y ya están llegando a países extranjeros, hecho impensable hace algún tiempo.


Algunos de los planes de producción más importantes que estamos desarrollando actualmente en la Cooperativa El Porvenir son los siguientes:


-Prueba Piloto de Tomate: comenzó con 2 hectáreas de cultivo durante el 2006 las cuales por su excelente rendimiento (70.000 kilos por hectárea) se logró exportar a México. Durante el 2007 se aumentó la superficie cultivada llegando a cubrir aproximadamente 8 hectáreas. Se exportará a México y Brasil.


-Prueba Piloto de Ajo Blanco: comenzó con 4 hectáreas de cultivo en 2007. También será exportado a México y Brasil.


-Aumento del cultivo tradicional Poroto Chala Rosada: se ha logrado llegar a 10 hectáreas por año y se comercializan en el mercado interno.