Kathryn McPhail, experta en minería responsable:"La minería ha tenido efectos significativos en la reducción de la pobreza"

08/05/2008

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Kathryn McPhail

Responsable de la promoción de la minería responsable del Consejo Internacional de Minería y Metales, esta experta se dedica a buscar fórmulas para ayudar a los gobiernos, compañías, comunidades locales, agencias de cooperación y otros sectores

Desde el ICMM, una organización que reúne a la mayoría de las empresas mineras líderes en el mundo, así como a representantes de las asociaciones mineras y de aquellas ligadas a la producción de commodities, McPhail desarrolla un trabajo de enorme importancia para favorecer el desarrollo responsable y moderno de la minería. Ese es también el interés de Barrick, razón por la que la empresa organizó, junto con la embajada de Canadá en Chile y Vincular, un importante centro nacional especializado en Responsabilidad Social Empresarial (RSE), el seminario “Minería Responsable: Oportunidades y Desafíos”. El evento, que se realizó en Santiago con un concurrido marco de público, contó con la participación de esta experta, quien profundiza a continuación en varios de los temas sobre los que conversó y sobre los que vienen investigando en el ICMM. 
Ustedes han constatado que la minería ha tenido efectos importantes en materia de reducción de la pobreza. ¿Cómo han investigado este tema?
En efecto, la minería ha tenido efectos significativos en materia de reducción de la pobreza. Hemos contratado asesorías independientes que han desarrollado una metodología y han observado el crecimiento económico de varios distritos de economías dependientes durante un período de casi 50 años. Para el tema de la pobreza, además, han tomado en cuenta indicadores que están considerados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (de las Naciones Unidas), que apuntan a reducir la cantidad de gente que vive con uno o dos dólares al día, pero también a otras necesidades apremiantes, como la mortalidad infantil, la malnutrición o el acceso de las mujeres a la educación.
También hemos realizado talleres en los que hemos comparado los casos de Perú y Chile, por un lado, y de Ghana y Tanzania, por el otro. Y nos hemos dado cuenta de cosas interesantes: por ejemplo, que en Chile y en Ghana, durante el período medido, la minería ha contribuido al crecimiento económico a través de la inversión extranjera directa (unos US$ 6 mil millones, en Ghana, y, en Chile, más de US$ 15 mil millones). Pero también que en Ghana, a nivel nacional, esa inversión había reducido la pobreza en cerca de 10 puntos a nivel nacional, mientras que en los distritos mineros, que son cuatro, la pobreza era menor que en todos los otros de ese país. En Chile, a su vez, encontramos que la pobreza también disminuyó a nivel nacional, aunque fue más lejos y más rápido en la Región de Antofagasta.
¿Implica esto desafíos de coordinación entre las compañías mineras y los gobiernos?
De todas maneras. Hemos descubierto, de hecho, dos aspectos clave. Uno, que mejorar la calidad de las instituciones en los niveles subnacionales, ya sean regionales, municipales o distritales, es imperativo. Esto es algo que ha sido largamente pasado por alto por muchas agencias que trabajan en la reforma de gobiernos. El segundo, también crítico, es la importancia que tiene gestar alianzas entre las compañías, los gobiernos locales, la comunidades, las iglesias…, en suma, con cualquier grupo afectado por la minería o que tenga la capacidad de afectar los resultados de la minería. Cuanto más comuniquemos, mejor. Comunicar más y más eficazmente las cosas buenas que ya se hacen es fundamental.
Usted nació en África. ¿Qué le parece lo que hace Barrick allí y en Sudamérica?
Sí estoy familiarizada con Barrick. Estamos trabajando con Barrick en Tanzania, precisamente en la siguiente fase de todo esto sobre lo que vengo hablando. Hemos recibido un apoyo tremendo por parte de la gente de Barrick en ese país, donde ha estado liderando estos temas. Y queremos integrar otras compañías, de manera que el liderazgo que Barrick está mostrando es tremendo. Damos la bienvenida a toda esa colaboración. Hay mucho por hacer aún pero creo que Barrick, definitivamente, está llevando adelante un rol de liderazgo.
¿Cuáles diría que son los principales desafíos para la industria minera?
El cambio climático es uno muy claro. Para la industria es una necesidad imperativa empezar a pensar en los términos que ha planteado Kofi Anann (ex secretario general de la ONU), es decir, empezar a desarrollar herramientas no sólo para adaptarse a este tema, sino también para enfrentarlo. La pregunta es qué significa eso en términos prácticos, de manera que creo que es una buena oportunidad para que las empresas se junten. Hay mucho trabajo en marcha en cada compañía, buenas prácticas individuales. Por eso es importante juntar todo esto y empezar a conversar sobre dónde estamos, a dónde necesitamos llegar y cómo interactuamos con stakeholders claves. Por ejemplo, gran parte del trabajo del Banco Mundial es sobre adaptación al cambio climático, ya que afecta la calidad de vida, la salud y tantos otros aspectos de la vida. No es sólo un desafío global, sino local y nacional también.
Otro punto importante es la prevención de conflictos. Actualmente hay unos 30 países que sufren guerras interestatales y muchos de ellos tienen depósitos minerales de algún tipo. Así que es importante sacar lecciones sobre cómo podemos ser más sensibles en materia de prevención de conflictos, ya sea, por ejemplo, en términos de las inversiones o de cómo medimos la capacidad de los gobiernos para representar a la gente de una manera útil.
Es igualmente importante considerar cómo podemos contribuir a generar un crecimiento inclusivo, que es el que permite que los más pobres se beneficien de la minería. Ya tenemos algunas lecciones acerca de cómo hacer esto. Paul Collier, en uno de sus libros, ha dicho que si previenes un conflicto, ahorras US$ 64 mil millones. Si piensas cuanto costaría prevenir un conflicto, seguro que no serían US$ 64 mil millones, además de lo que ahorras, obviamente, en productividad, pérdida de crecimiento y convulsión social.
¿Qué piensa sobre exigir más transparencia también a las ONG y a los otros actores relevantes en la industria minera, de la misma forma en que se les exige a las compañías?
Todas las instituciones de la sociedad tienen que ser lo más transparente posible. Las empresas extractivas, por ejemplo, están dando grandes pasos en el marco de la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (Extractive Industry Transparency Initiative), mientras que los gobiernos están, crecientemente, haciendo rendiciones públicas y buscando ayuda para implementar más transparencia en todo lo que se relaciona con la actividad minera. Así que la sociedad civil también tiene un papel en esto. Hay ya algún trabajo en marcha. Por ejemplo, algunas de las ONG internacionales más grandes, entre ellas Greenpeace y Oxfam, han firmado una carta sobre los principios transparencia. El siguiente paso es empezar a reportar, así que habrá que ver cómo, a través de los procesos que ya están instaurados para esos efectos, efectivamente lo hacen.