Pierina

Pobladores rurales se favorecen de programas sociales impulsados por Barrick

04/09/2009

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En Mataquita, una comunidad vecina a la mina Pierina, en Huaraz (Ancash), cerca de 750 familias cuentan con mejores condiciones de vida en diferentes áreas: aspectos sanitarios, accesos viales, sistemas de agua potable, electrificación, cocinas mejoradas y hasta un local comunal, entre varios otros
En los más de 10 años que lleva en producción, la mina Pierina, operación de Barrick en la provincia de Huaraz (Ancash), ha contribuido a mejorar la calidad de vida de los habitantes de las comunidades vecinas. Para eso ha apostado por proyectos participativos y por abrir espacios de aprendizaje. El objetivo: que los habitantes de esas zonas sean los protagonistas de su desarrollo. El alcalde de Mataquita,  Agustín Tahua, es un ejemplo rotundo de este esfuerzo.

“Cuando era niño no había luz, sólo estudiaba con chiuchi (mechero) y con vela; ahora mis hijos serán mejores que yo, porque hasta entran al Internet para buscar sus tareas”, dice Agustín quien, junto a su familia, integrada por Luisa (su esposa) y sus hijos Cristian (15), Magali (13), Carla (7) y Heysen (6), ha sido testigo de los cambios en su comunidad. Se refiere al proyecto de electrificación que ha permitido que los hogares de Mataquita cuenten con artefactos eléctricos y, lo más importante, con talleres de formación profesional que les dan la opción de optar a salidas laborales con más perspectivas de éxito. Esto, porque en el corazón mismo de Mataquita se levanta un centro técnico construido con el apoyo de Barrick que hoy beneficia a jóvenes y adultos de esa comunidad y otras cercanas. Se trata de la  institución educativa Corazón de Jesús, donde se llevan adelante talleres de carpintería, industria del vestido, electricidad y computación.

Mataquita cuenta también con sistema de agua potable, lo que ha generado mejores condiciones sanitarias. Pero más relevante que eso es que los hijos de Agustín, así como muchos otros niños de la zona, ahora están totalmente conscientes de la importancia que tiene la higiene. Estos proyectos, así como varios otros, nacieron a partir de talleres participativos en los que comuneros como Agustín identificaron y, después, priorizaron sus necesidades. Esta ha sido la forma de trabajar de Barrick a lo largo de más de una década en el distrito de Jangas, donde se levanta la mina Pierina.

Una amplia gama de proyectos 
Como otras comunidades vecinas a Pierina, Mataquita se ha beneficiado con una gama amplia de proyectos. Entre ellos, capacitaciones para el desarrollo de actividades productivas y nutricionales, como la crianza de cuyes mejorados; la instalación de biohuertos para la siembra de hortalizas y la lombricultura. Todo esto ha ayudado a mejorar la salud de familias históricamente afectadas por niveles significativos de desnutrición. En resumen, en Mataquita cerca de 750 familias cuentan hoy con mejores condiciones de vida en diferentes áreas: aspectos sanitarios, accesos viales, sistemas de agua potable, letrinas, electrificación, cocinas mejoradas y hasta un local comunal, entre varios otros.

“Estar juntos con los cuyes en la cocina y dormir ahí era un desorden y, por lo tanto, con la enseñanza tenemos todo separado. Tenemos una cocina mejorada y ya no tiene humo, ya no tiene esa suciedad; incluso para mis cuyecitos ya le he preparado su galpón, ya los tengo enjaulados”, dice, muy satisfecho, Agustín.

Agustín Tahua aprendió carpintería en el plantel educativo de Mataquita. Le anima el objetivo de constituir su propio taller y generar más ingresos para su familia. Está convencido de que Barrick ha sido una influencia positiva para su comunidad y que sólo el diálogo, la concertación y el trabajo compartido pueden lograr el desarrollo de los pueblos.